Kihon Dojo

Aikido

“El verdadero guerrero es invencible porque no lucha con nadie. Vencer significa derrotar la idea de disputa que albergamos en nuestra mente.”

– Morihei Uesiba –

Qué es Aikido?

La palabra aikido se compone de tres caracteres (o kanji): 合 (ai), que puede traducirse como “armonía”, 気 (ki), equivalente a espíritu o a la energía interior, y 道(do), camino. Así, Aikido puede entenderse como el camino del espíritu en armonía o la vía para desarrollar un espíritu en armonía. El Aikido tiene su origen en el Budo tradicional del Japón, pero va más allá del mismo Budo. Gracias, principalmente, a movimientos circulares, el Aikido enseña a neutralizar la fuerza del agresor y a defenderse de un ataque sin hacer daño al enemigo. Esto se aprende con la repetición constante de técnicas en el tatami y pretende promover una actitud de “no agresión” en cualquier situación de la vida. El Aikido enseña que si mantienes la calma sabrás resolver cualquier situación y que no es necesario tener un control absoluto sobre cada uno de los eventos de la vida. Manteniendo la congruencia con su filosofía en Aikido no hay competiciones. La práctica no implica una preocupación por ganar o perder. Cada quien es libre de buscar metas comunes y enfocarse en su propio crecimiento personal. Gente con muy diversas maneras de ver el mundo comparten la práctica y mediante el entrenamiento se adquiere una experiencia concreta acerca de cómo conciliar puntos de vista diversos. El Aikido combina aspectos de cuidado físico con diferentes opciones de crecimiento personal y/o espiritual. En medio de una simulación de un ataque, como la que constantemente se genera en el entrenamiento, se refinan las respuestas del cuerpo, la mente desarrolla confianza y determinación. Una visión de armonía dinámica penetra en cada practicante. El Aikido fue desarrollado en Japón por Morihei Ueshiba (1883-1969), también conocido como “O Sensei” (Gran Maestro).

Principios básicos del Aikido

La no-resistencia. Principio que busca mantener el orden natural de las cosas por medio del movimiento natural.

La integración de fuerzas opuestas. Permite que la técnica se ejecute sin daño al redirigir la fuerza atacante. La integración de fuerzas no debe confundirse con oposición.

El relajamiento muscular. Se logra por medio de una respiración armoniosa y sin esfuerzo.

La concentración. Actitud mental particular que permite reaccionar rápida y espontáneamente ante un conflicto.

La proyección del Ki. El Ki es la energía vital de todo ser. Proyectar el Ki es aprender a dirigir y controlar nuestra energía en cada acción de la existencia.